Estoy recién llegada de pasar unos relajantes días en mi adorado Santander, pero antes de irme, y siguiendo con el afán reciclador iniciado por mi querida Marola del blog Krololó, dejé terminada la funda para una botella, que ahora ha pasado a ser un jarrón.
Ya se puede ver la tendencia al color rojo que me pierde siempre, que le vamos a hacer. Una vez terminada me di cuenta de que igual habría quedado mejor en un tono más discreto. He usado un algodón de DMC muy suave para hacerla.
Al principio la iba a dejar tal cual, pero me daba la impresión de que quedaba un poco sosa y le puse unos botones de madera en forma de corazón. Luego le puse dentro unas ramas de Ikea que tenía por casa.
Quiero hacer alguna funda más para tarros, esta no termina de convencerme, creo que las haré en un punto más calado y en colores más naturales.
¿Qué os parece a vosotras?
